La auténtica fecha de la escisión del PNV y nuestra hipótesis sobre las causas profundas. Y el marco del llamado "problema vasco"
reproduce el texto del capítulo 1 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
Este primer capítulo pretende sentar sólidamente la base necesaria para el desarrollo de nuestra exposición de los hechos. En primer lugar se trata de localizar temporalmente el fenómeno que vamos a estudiar. Se trata de fijar la fecha autentica de la escisión del PNV. Fijación que es requisito necesario para la correcta comprensión del fenómeno. Como se expone con algún detalle en este capítulo, la escisión del PNV se produjo efectivamente en diciembre de 1984, aunque venía incubándose desde antes de esa fecha y no se consumara hasta el 13 de septiembre de 1986. Y no revelara su gravedad hasta que se hizo el recuento de los resultados de las terceras elecciones para el Parlamento Vasco celebradas el 30 de noviembre de 1986.
En segundo lugar (y de forma muy concisa) se formula en este capítulo nuestra hipótesis sobre las causas profundas de la escisión del PNV. La hipótesis del proceso dialéctico del fracaso del Estatuto cuya validación empírica constituye el grueso de estas páginas.
En tercer lugar se hace una exposición del llamado "problema vasco". Que para nosotros, los vascos, es en realidad el "problema español" y que constituye el marco global en el que se inserta el proceso de la escisión del PNV, toda vez que esa escisión no ha sido algo caído del cielo o surgido "ex nihilo", de la nada. Sino que se trato de un fenómeno complejo que deviene ininteligible, si como desdichadamente han hecho tantos miles de páginas dedicadas al tema en la prensa española, se le contempla desvinculándolo de la realidad global de la que y en la que surge.
1.1. La escisión del PNV se produjo en diciembre de 1984 aunque venía incubándose antes y no se consumara hasta el 13 de septiembre de 1986 y no revelara su gravedad hasta los resultados del 30.11.1986.
Hemos fijado el 13 de septiembre de 1986 como la fecha en que se consuma la escisión del PNV. Es el día en que la Asamblea Nacional del PNV expulsa a todo el GBB (la ejecutiva guipuzcoana del PNV) y a sus seguidores, el mismo día en que la inmensa mayoría de los peneuvistas de Navarra (expulsados y disueltos por el aparato del PNV en mayo de 1984) aprueban su integración en EA – el partido fundado por los peneuvistas alaveses expulsados en agosto de 1986 por el aparato del PNV-, y el mismo día que Garaikoetxea manifiesta su disposición para trabajar en EA.
Esa fecha, hemos dicho, es en la que se consuma la escisión. Faltan entonces dos meses y medio para que se puedan palpar, el 30.11.1986, los frutos de esa consumación: la división de los 450.000 votos peneuvistas en 270.000 para el PNV y 180.000 para EA, en números redondos.
Permítasenos una metáfora. Un matrimonio es el resultado de un proceso que puede ser largo (hay noviazgos que duran años). Cuando se celebra en la Iglesia el matrimonio y salen a la calle los recién casados, el tal matrimonio existe y tiene validez y efectos entre los esposos y frente a terceros aunque en ese momento sean aún un matrimonio rato y no consumado. Es posible (hay casos reales) en los que el matrimonio puede permanecer meses y años sin consumarse. Una vez consumado hay que esperar (nueve meses en el más favorable de los casos) para obtener un hijo como fruto de esa consumación. Aplicando la metáfora, la escisión del PNV es el resultado de un proceso que se inicia en 1979, se produce como un acto rato y no consumado en diciembre de 1984, se consuma el 13 de septiembre de 1986 y da su primer fruto (la modificación del mapa político vasco y su conversión en uno nuevo) el 30.11.1986.
La retirada de confianza por la Asamblea Nacional del PNV a Garaikoetxea y el cese del mismo como lehendakari del GobiernoVasco en Diciembre de 1984 son la fecha y el acto en que produce la escisión del PNV. Aunque sea todavía un acto rato y no consumado.
Caliente todavía el cese de Garaikoetxea, La Gaceta del Norte encarga una encuesta de urgencia que se realiza los días 29, 30 y 31 de diciembre de 1984 por INVESCO (600 entrevistas en la C.A.V.). Destacan estos resultados (Vide La Gaceta del Norte, días 3 y 4 de enero de 1985):
| Conjunto Población |
Votantes del PNV en 1984 |
||
| De acuerdo Indecisos En desacuerdo No contestan |
.......... .......... .......... .......... |
14,5% 31,8% 50,5% 3,3% |
17,4% 32,8% 49,2% 0,3% |
| Conjunto Población |
Votantes del PNV II - 1984 |
||
| De acuerdo Indecisos En desacuerdo No contestan |
.......... .......... .......... .......... |
47,3% 26,5%% 24,4% 1,6% |
45,2% 27,2% 26,4% 0,8% |
| Conjunto Población |
Votantes del PNV II - 1984 |
||
| SI NO |
.......... .......... |
6,8% 89,7% |
8,46% 86,59% |
Estos datos de encuesta son reveladores de que el cese de Garaikoetxea ha producido una escisión en el PNV. En efecto, la mitad de los votantes del PNV (como la mitad de lapoblación) cree que el aparato del PNV ha obrado en contra de los deseos de los afiliados de base del PNV. Un poco menos de la mitad (de los votantes del PNV y de la población) cree que Arzalluz ha sido la causa del cese. Y es aplastante la mayoría de los que creen que "esto no queda así".
El 26 de febrero de 1985 La Gaceta del Norte (página 5 y llamada en portada) publica unos cuadros, proporcionados por el sector del PNV llamado "crítico" –el que apoya a Garaikoetxea-, en los que se reflejan los resultados de las últimas elecciones celebradas en las 4 provincias para elegir los órganos internos del PNV. Los datos son estos:
Juntas Municipales posicionadas por cada sector
| Oficial |
Crítico |
Total |
||
| Vizcaya Alava Guipúzcoa Navarra |
.......... .......... .......... .......... |
68 20 5 5 98 |
42 7 50 15 114 |
110 27 55 20 212 |
Afiliados que han votado en las últimas elecciones internas
| Oficial |
Crítico |
Total |
||
| Vizcaya Alava Guipúzcoa Navarra |
.......... .......... .......... .......... |
14.100 525 2.000 200 16.825 |
9.400 975 6.000 800 17.175 |
23.500 1.500 8.000 1.000 34.000 |
"Los comunicantes advierten que los datos están redondeados y que se ajustan a apreciaciones porque no han podido ser extraídos de las actas de las distintas asambleas, cuyo control se ha llevado por el sector oficial que se negó a facilitar ningún número concreto sobre los resultados finales."(Reproduzco la presentación que hace La Gaceta del Norte).
¿Cómo es posible que con esos resultados el sector oficial controle el poder del aparato?. Por una combinación del sistema electoral interno y del uso que hace de la mayoría. En efecto, la elección de las ejecutivas provinciales es una elección de segundo grado en la que votan las Juntas Municipales (con una ligera corrección en función del nº de afiliados) y el sistema es mayoritario, la mayoría se lleva todos los puestos. El sector oficial controlaba así Vizcaya y Alava y la estratégica expulsión y disolución de los navarros (garaikoetxeistas) y su sustitución por un grupo títere le permitía controlar la Asamblea Nacional (compuesta por apoderados elegidos en cada Asamblea provincial) y la Ejecutiva nacional (EBB) compuesta paritariamente por miembros elegidos por las ejecutivas provinciales.
Lo realmente significativo de esos datos es que a dos años vista predicen los resultados de la división del electorado del PNV entre el PNV y EA. Véase la tabla siguiente:
Reparto de los votos de los afiliados del PNV según cuadro publicado 26-2-1985
| Oficial |
Crítico |
Total |
||
| Bizkaia Araba Gipuzkoa |
.......... .......... .......... |
60 35 25 |
40 65 75 |
100 100 100 |
Reparto de los votos de la suma PNV+EA el 30-11-1986
| PNV |
EA |
Total |
||
| Bizkaia Araba Gipuzkoa |
.......... .......... .......... |
71 58 40,9 |
29 42 59,1 |
100 100 100 |
Reparto de votos 22-6-1986 en Navarra de los votos PNV de 1983
| Votan PNV |
No votan PNV |
Total |
||
| Nafarroa | .......... | 27 | 73 | 100 |
Naturalmente hay diferencias entre las dos series de porcentajes. Pero perfectamente explicables. El control del aparato del partido y del patrimonio simbólico (los batzokis) queda en manos del PNV en Vizcaya y Alava, amén naturalmente del Gobierno Vasco. Ello (aparte de las variaciones en la correlación de fuerzas entre los afiliados producidas desde febrero de 1985 a noviembre de 1986) explica que retenga en Vizcaya y Alava una proporción mayor de electores que la proporción que consigue entre los afiliados. Y que consiga disminuir entre los electores de Guipúzcoa la ventaja que los escindidos le llevan entre los afiliados. Como, de forma recíproca, el que los escindidos conserven en su poder el aparato y el patrimonio simbólico (batzokis) en Guipúzcoa les permite resistir la potencia global del aparato en la C.A.V.
Esta tabla tiene un valor inestimable desde el punto de vista sociológico. Pues muestra como el PNV es realmente un partido de masas cuya influencia en el electorado se ejerce más por la vida de su capilaridad social que por la acción de los medios de comunicación de masas. El caso de Navarra es un ejemplo a fortiori. Cuando la proporción de afiliados rebeldes sobrepasa un cierto nivel y se hace aplastante, la mera fuerza de las siglas es impotente para cambiar el signo de la influencia de esos afiliados ejercen sobre los electores. Aunque no debe olvidarse que en el caso navarro son los rebeldes al aparato los que conservan el patrimonio simbólico (el batzoki de la Plazo del Castillo) y la representación parlamentaria ejercida por los tres parlamentarios logrados por el PNV en 1983.
Digamos además que el vuelco de votos de la derecha españolista (que se dirige a las siglas históricas del PNV) tiene indudable influencia en que los porcentajes del PNV en las tres provincias sean mejores que los porcentajes de afiliados circa febrero 1985. Mientras que el capital político invertido por todo el PNV en la figura de Garaikoetxea tuvo sin duda peso en el electorado para compensar la desventaja de ir contra el aparato del Partido y del Gobierno.
1.2. Una hipótesis sociológica sobre las causas profundas de la escisión del PNV.
Nuestro planteamiento es que el estudio de la escisión del PNV no puede hacerse adoptando ninguno de los dos clásicos enfoques de análisis de la literatura académica sobre los partidos políticos. Ni el enfoque que hace énfasis en los aspectos político –organizativos mirando a los partidos hacia adentro, ni el enfoque que mira a los partidos desde fuera para estudiar su papel en el sistema de partidos de que se trate, con énfasis sobre todo en los resultados de las competiciones electorales.
Aún cuando lógicamente sea preciso emplear parcialmente ambos enfoques para explicar determinados aspectos concretos del problema.
El único enfoque fecundo es el que se centra en el análisis del conflicto existente en la sociedad en la que se mueve el PNV, en la formación social vasca, y en el conflicto que enfrenta a esa formación social vasca con el Estado español y, a través de él, con la formación social española.
Sólo desde semejante enfoque es posible explicar los factores endógenos y exógenos que han jugado un papel en la escisión del PNV.
Nuestra hipótesis básica es que la escisión del PNV es un resultado de la evolución del conflicto que se ha dado en llamar el "problema vasco" y, más específicamente, de la evolución del papel asumido por el PNV en el intento de solución de dicho "problema vasco" iniciado en 1979 con la instrumentación del Estatuto Vasco de Autonomía.
Nuestra hipótesis se articula, a grandes rasgos, de la forma siguiente:
1.3. Primera definición del marco global: el "problema vasco" según Arzalluz.
El domingo 11 de octubre de 1987, en su frecuente colaboración semanal en el diario nacionalista vasco DEIA (órgano oficioso del PNV) Xabier Arzalluz publica un artículo titulado, precisamente, "El problema vasco". Quien lo firma es, recordémoslo, el líder indiscutible de lo que ha quedado del PNV después de la escisión. Y lo hace a los trece meses de consumarse la escisión, después de haberse producido tres sucesivos desastres electorales para el PNV; el de junio de 1986 (con pérdida de 160.000 votos –159.729 exactamente- respecto de los votos del PNV en las anteriores elecciones en la C.A.V. y en Navarra); el de noviembre de 1986 (con una nueva pérdida de 33.469 votos en la C.A..V. y el sofoco de ver surgir a Eusko Alkartasuna con 181.000 votos) y el de junio de 1987 (con una nueva pérdida de 63.071 votos en la C.A.V. y de 2.361 en Navarra). Tres sucesivos desastres electorales que han tenido para el PNV la grave consecuencia de tener que ceder a Herri Batasuna el puesto de fuerza política nacionalista vasca con más votos en Euskadi Sur (después de haberlo ostentado el PNV ininterrumpidamente desde su primera comparecencia electoral en el siglo XIX).
Arzalluz publica este artículo menos de un mes después de que representantes del Estado español y de ETA (Ballesteros y Antxon) se hayan reunido en Argelia para discutir y menos de una semana antes de que vuelva a haber una reunión en Argelia entre Antxon y un nuevo representante del Estado español, ahora el Delegado del Gobierno español en la Comunidad Autónoma Vasca. Lo publica una semana después de que EGIN haya publicado una entrevista de dos páginas con él en la que ha dicho que "Si hubiéramos podido imponer una alternativa KAS, lo hubiéramos hecho". Lo publica poco más de un mes después de que Garaikoetxea haya declarado a la Agencia EFE que "La vía del Estatuto (de Gernika) está arruinada por un proceso que se inicia en el 81 y que se completa sobre todo a través de leyes básicas del Estado que desnaturalizan por completo el compromiso que en su día pretendió ser el Estatuto" (Navarra Hoy, 6.9.1987, pag. 13). Y dos semanas después de que Egin titula: "Garaikoetxea: La alternativa KAS no puede producir rechazo a los nacionalistas" una entrevista también de dos páginas como la suya. Lo publica, en fin, cuando el PSOE lleva semanas haciendo gestines para conseguir el "pacto antiterrorista" que el PNV acabará firmando solemnemente en los locales del Congreso de los Diputados español.
Hemos insistido en detallar las circunstancias que rodean la publicación del artículo de ARZALLUZ porque son especialmente pertinentes para valorar no ya el contenido sino el tono y la rotundidad de lo que dice el líder del PNV.
La primera mitad del artículo tiene como finalidad "hacer sitio", "preparar al lector" para la segunda mitad. La primera mitad relata una entrevista de un diputado del PNV con el presidente de la Comisión de la Comunidad Económica Europea sobre el problema vasco y añade la versión de Arzalluz sobre la soledad de Txema Montero en el Parlamento Europeo (tal vez para consolar a los peneuvistas de que HB haya tenido votos para mandar un parlamentario a Estrasburgo y el PNV no). Esa primera mitad acaba prediciendo que ETA no podrá encontrar un palmo de territorio logístico en toda la Europa comunitaria. Después es cuando Arzalluz se lanza en tromba. Leámosle:
Sin embargo, quienes quieren despachar el fenómeno ETA, que es algo más que un grupo de comandos, con la calificación de "banda terrorista", se equivocaron igualmente. Banda o no, ETA es inexplicable como fenómeno, por cierto ya endémico, al margen del llamado "problema vasco". Tan inseparable de él como la espuma que rota de una cerveza viva. Mientras la cerveza hierva, segregará espuma. Y en este pueblo, desde hace 150 años, no ha sido ETA la primera espuma que se ha pretendido eliminar.
"El Estado es el monopolio de la violencia. Esta fue la contestación sociológico-política de Max Weber
Siglos antes que él, Thomas Hobbes confirmó su teoría del Estado – Leviatán como el resultado de la concentración de la violencia alíquota de cada ciudadano. Y justificó dicha acumulación de violencia por medio del pacto social para eliminar el miedo ciudadano, en aquella época turbulenta de Inglaterra que desembocó en la Glorious Revolution y el Bill of Rigths..
Pues bien, el llamado "problema vasco" en su vertiente jurídico-política, es ni más ni menos que el de la legitimación del Estado en este pequeño territorio que se llama Euzkadi.
Comenzó cuando el 25 de octubre de 1839 se impuso el esquema de "una nación, una ley, hecha por el pueblo para el pueblo".
Y desde entonces subsiste la tensión pueblo vasco –Estado que aquella imposición creó. La que refleja el "mapa político de España" de Torres Villegas de 1852 que diferencia la "España foral de las cuatro provincias exentas que conservan su régimen especial, diferente de las demás", de la "España uniforme o puramente constitucional…" con las Provincias "iguales en todos los ramos económicos, judiciales, militares y civiles…".
Ya había comenzado lo que más tarde asumió Cánovas como su programa político: "convertir la unidad territorial en unidad nacional".
Ciento treinta y cinco años después de editarse el "Mapa político" de Villegas, rige otra Constitución. Que no ha sido aceptada por la mayoría del pueblo vasco. Y el Estado surgido de ella carece por tanto de legitimación en nuestro territorio.
Hay quien dice que la aceptación del Estatuto de Gernika supone la aceptación de la Constitución de la que dimana.
Pero no es así porque la Constitución "ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales".
Que es tanto como reconocer derechos anteriores a la propia Constitución y no dimanantes de ella.
Y en lugar de entrar en el debate de cuáles sean esos derechos, que si lo son han de ser respetados, dice solamente que: "La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía".
Así pues, tanto la Constitución como el Estatuto se limitan a actualizar derechos preexistentes a ambos textos jurídicos. En un marco constitucional no aceptado y por tanto impuesto. Y en un marco estatutario aceptado en virtud del principio de "lo tomas o lo dejas" y con explícita reserva de derechos enunciada en el propio texto estatutario. Cerrando la cuestión con un artículo octavo en el que encomienda a la fuerza, al monopolio de la violencia, la defensa del orden jurídico que establece.
ETA ha cometido el error de presentar como legítimo ante la opinión española e internacional el uso de la violencia del Estado contra su propia violencia, y el de confundir ante esa misma opinión la causa del pueblo vasco con su particular punto de vista y sus métodos de actuación.
No es la violencia la manera de hacer valer los derechos de un pueblo ante un Estado aceptado como democrático. Pero con ETA o sin ETA el problema sigue en pie.
Soy consciente de la gravedad e lo que digo. Aunque tampoco digo nada nuevo.
Pero es oportuno poner en claro, de vez en vez, estas cosas.No suceda que unos y otros confundan la prudencia política con el entreguismo o la aceptación tácita de planteamientos que de ningún modo han sido aceptados. Y que continúan siendo problemas pendientes de solución.
Las "negritas" son nuestras. Conviene ahora que tomemos muy buena nota de los siguientes elementos de la definición que del "problema vasco" hace el líder del PNV:
1º ETA no es una "banda terrorista"
2º ETA es inexplicable al margen del "problema vasco"
3º ETA no es la primera acción violenta vasca que el Estado español ha pretendido eliminar en el País Vasco en los últimos 150 años.
4º El llamado "problema vasco" es el de la legitimación del Estado (español) en Euskadi Sur.
5º En 1839 el Estado español constitucional fue impuesto al pueblo vasco por la fuerza.
6º La Constitución española de 1978 no ha sido aceptado por la mayoría del pueblo vasco. Y, consiguientemente,
7º El Estado español surgido de la Constitución de 1978 carece de legitimación en el territorio vasco.
8º El marco constitucional español es, pues, un marco no aceptado por los vascos sino impuesto a ellos.
9º El marco estatutario (el definido por el Estatuto de la Moncloa) sí ha sido aceptado por los vascos (Arzalluz se refiere aquí a que el Referéndum del Estatuto arrojó el SI del 53,1% del censo).
10º Pero ese marco estatutario fue aceptado en virtud del principio del "lo tomas o lo dejas" (Arzalluz se hace eco con esta frase de la evidencia de que los vascos NO tuvieron opción para votar, en vez del Estatuto de Autonomía, a otras soluciones: la independencia, la Confederación con España, etc).
11º Con ETA o sin ETA, el problema sigue en pie.
Invitamos al lector a que repita la lectura de estos elementos de la definición que Arzalluz hace del "problema vasco" en su artículo. Y a que los indentifique en el texto del mismo que hemos antes transcrito.
Está excluída cualquier interpretación del artículo como un desahogo o una ligereza o un "calentamiento de boca". Es un artículo. No el texto tomado de una arenga o de un discurso acalorado en un mitin. Y, además, contiene interpretación auténtica, en palabras del propio Arzalluz, de la importancia que su autor le da a lo que escribe. En efecto, Arzalluz incluye en su artículo la frase: "Soy consciente de la gravedad de lo que digo".
Aunque a un lector español es muy posible que lo que más le llame la atención de todo eso sea lo que se refiere a ETA, no es lo más importante. Esa es la famosa "ambigüedad respecto de ETA" que la prensa española encuentra siempre en el PNV. Incluso en el "Manifiesto del PNV ante el Aberri Eguna de 1988", al que con razón se le atribuye virulencia anti-ETA, se lee que "pudo tener sentido la rebelión armada contra una dictadura impuesta por las armas". Que es una inequívoca forma de reconocer legitimidad de origen a la lucha armada de ETA. Como de forma más sutil se reconoce en el mismo Manifiesto al decir: "Hubo una juventud que en los momentos más negros y desesperados consideró demasiado largo el camino y optó por el atajo de las armas. Desde la radicalidad, agudizada por la represión, reclamó ‘todo y ahora’. Se constituyó por sí y ante sí en vanguardia de este Pueblo". (Deia, 3.4.1988, página 4).
No. Lo más importante de ese texto es que Arzalluz define que el "problema vasco" es el de la legitimación del Estado español en Euskadi y que ese problema tiene más de 150 años.
Esa definición es substancialmente correcta. Y la conocemos (y proclamamos) todos los que conocemos suficientemente el "problema vasco". Al que, precisamente por eso, llamamos por su nombre verdadero: el "problema español".
Pero esa definición de Arzalluz es necesaria pero no suficiente. Para comprender las causas de la escisión del PNV es ciertamente necesario comprender que el marco global en el que se produce está definido por la falta de legitimación del Estado español en Euskadi Sur. Pero, quizá porque Arzalluz es profesor de Derecho Político y seguramente porque es un político capitalista, esa definición incurre en la característica opacidad del Estado capitalista consistente en mentir sobre sí mismo, en definirse sólo como Estado de Derecho para ocultar su fundamental función de instrumento de dominación de la burguesía y de condición necesaria para la explotación capitalista, para el mantenimiento y la reproducción ampliada de las condiciones que hacen posible la extracción de plusvalía a las clases dominadas.
Es verdad que, en la misma medida en que el PNV y Eusko Alkartasuna (como el PSOE, el PCE, el CDS y AP) son piezas integradas del sistema (económico – político – ideológico) del capitalismo español, su competencia y su lucha política se libra en el campo definido por las coordenadas jurídico – políticas. Porque ese es el éxito básico de todo Estado capitalista: excluir de la discusión, eliminar el cuestionamiento, proscribir de la lucha la puesta en duda de los fundamentos económicos (y por ende sociales) del Estado y de la sociedad. En esa medida el "problema vasco" se plantea y se dirime en el campo jurídico – político y son variaciones de la correlación de fuerzas en ese campo las que han tenido decisiva importancia en la causación de la escisión del PNV.
Y en esa misma medida, nuestra hipótesis sobre la escisión del PNV, se construye, en gran parte, con los conceptos y categorías de ese campo jurídico – político. Pero no totalmente.
Primero, porque en nuestra hipótesis juega un importante papel (necesariamente porque también lo hace en la realidad que la hipótesis pretende reconstruir conceptualmente) la acción del Estado español. Y siendo el Estado español, como todo Estado, un Estado de clase, su acción resulta ininteligible sin remontarse a los intereses del bloque de clases dominante que lo emplea como herramienta, como campo de lucha interna por la hegemonía en el bloque y como lugar estratégico de organización de las clases dominantes en su relación con las clases dominadas, como centro de ejercicio del poder del bloque de clases dominante.
Segundo, porque en nuestra hipótesis (como en la realidad) juega un importante papel la acción de ETA y de HB, del conjunto del Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Y, precisamente, la característica original del MLNV, fruto de su propia modificación dialéctica a lo largo de su proceso de lucha, es la identificación de los procesos de liberación nacional y social de forma que persigue a la vez la independencia y el socialismo. Cuestiona, a la vez, el marco juridíco-político que el Estado español pretende imponer a la formación social vasca y las relaciones de producción, el Modo de producción Capitalista, que ese marco jurídico-político tiene como función principal defender, mantener y reproducir de forma ampliada. Es ese doble enfrentamiento simultáneo con la infraestructura y con la supraestructura lo que convierte al MLNV en "antisitema" mucho más que la cuestión puramente táctica de si los electos van o no a tales o cuales instituciones del sistema.
Por ello es preciso ampliar la definición que del "problema vasco2 hace Arzalluz añadiéndole la descripción, siquiera sea también sumaria, de la dinámica de las estructuras, de las modificaciones espontáneas de los hechos sociales de masas, de la lucha de clases durante esos 150 últimos años en Euskadi cuyo proceso está inextricablementefundido con el proceso de lucha, latente o manifiesta, sobre la legitimación del Estado español en Euskadi Sur.
Sólo así tendremos la imprescindible mínima comprensión del marco global en el que se inserta el proceso de la escisión del PNV.